viernes, junio 22, 2007

Arnau sólo pudo poner paños de agua fría sobre la frente de María. Tumbada en la cama, la mujer tiritaba. Incapaz de moverse sin sufrir terribles dolores, sus sordos quejidos erizaban el vello de Arnau. María tenía la vista perdida en el techo. (...) "Te quiero, María. ¿Cuántas veces habría querido decírtelo?" Le cogió la mano y se arrodilló junto a la cama. (...)
-Adiós- le dijo besándola en la frente.
(La catedral del mar)

Y allí estaba yo, en un rinconcito de esa habitación barcelonesa cuando me he estampado con un ceda en la plaza de Santo Domingo...
- Hija, ¿estás bien?- encorvada sobre su bastón, una señora se encuentra conmigo en el suelo...
- Sssi ssseñora, gracias... - me balanceo sobre la gravedad.
- Buen golpe te has dado... Estos jóvenes... dónde tendrán la cabeza...
- ¿Ha leído usted la catedral del mar? - recojo la magia del suelo.
- No...
- Pues se lo recomiendo, pero léalo en casa, es más seguro...

2 comentarios:

mar dijo...

Este es uno de mis libros pendientes..pero lo leeré en casa tranquilita..no vaya a ser...
Un besito.Mar

Té la mà Maria dijo...

saludos desde Reus Catalunya