¿Estás casada? ¿Eres celosa?... levanto la mirada de mi café y se me escapa un no. El bar está casi vacío y estas palabras han retumbado en las paredes y en mis labios, no remuevo nada, no tomo azúcar...
¿Ni si quiera un poco? a veces tengo celos del viento o de su almohada...
Pero a veces es inevitable, no? - Supongo... ¿cuánto es?
Uno veinte. - Le vent nous portera...
¿Qué? - Nada, tarareaba una canción, el viento nos llevará...
Si nos lleva de la mano, mejor, pero si eliges otra corriente, que sea cálida y te cuide, que te quiera libre, como yo, que puedes irte y volver, que yo solo busco tus sonrisas y tu paz. Que la vida es muy corta para atarla, que no me gustan las cadenas, que el amor no es eso, que cuanto más celas menos amas...
Quédate porque te gusta vivir conmigo, quédate porque me quieres y te quieres, quédate porque de todos los lugares que has visto, en éste no te falta nada. Quédate porque te gustan los besos de mariposa y mis bailes, mis palabras y mis caricias, mis sueños y mi forma de estar en el mundo...
Quédate y vete; y muéstrale al resto lo que yo veo, que nadie muera sin si quiera olerte, que quiero compartirte, que otra cosa sería demasiado egoísta, que entiendo que te amen... que yo lo hago...
Aquí tienes, gracias. - Gracias, hasta luego...
Hasta luego chica...
Sale el sol tímido sobre el asfalto de Madrid...
El viento me llevará...
El viento me llevará...




