A las 21:30 se ha parado el reloj del salón, cuando él cruzó el umbral de mi puerta...
Un aire frío nos ha invadido, el vaho me ha cegado y he visto sus ojos teñidos de cielo, su voz como un baño de agua caliente, sus palabras como nubes de mar.
A veces parecía que sí estaba entre nosotros, a veces no, venía temblando, desaparecía... un escalofrío desde los dedos de mis pies, cuchillos suaves en el estómago... Vino de la luz?, lo ha visto todo?, estuvo allí?
Estaba muerto?
Y al marcharse comenzó a llover... y también en mis ojos...

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